lunes, 28 de mayo de 2012

La última: Istán


Como escenario para el final de temporada y para mi despedida particular de las carreras en España (por lo menos para algún tiempo) había elegido Istán. Por ser una carrera preciosa, espectacular y exigente. Por el encanto del pueblo y sus callejones. Y porque tenía una cuenta pendiente con Istán del año pasado cuando no supe dosificar bien y pinché totalmente. Así que este año lo quería hacer mejor. Correr con mucha cabeza. Dosificar bien, no gastar demasiados catuchos en las subidas, recuperarme cuanto antes en los llanos y apretar como pueda en las bajadas. En la práctica funcionó sorprendentemente bien, si no tenemos en cuenta las bajadas que siguen siendo mi talón de Aquiles. 


A la hora de la carrera el sol aprieta con toda su fuerza. Salgo con la idea de utilizar a Ali como referencia porque suele ser un corredor muy constante. Tomamos la salida y rapidamente encontramos cada uno su sitio en el pelotón, rodeados de otros corredores que a estas alturas todavía van cambiando. Voy alrededor del puesto 16 o 17, Ali un poco más delante. Después de entrar al pueblo y superar la primera rampa algo más seria ya se van formando pequeños grupitos y nos hacemos una idea con quien nos toca compartir definitivamente los próximos kilómetros. No hace falta sacar una tarjeta de presentación, nos tocará darla en la cuesta que lleva el bonito nombre “Calle del Calvario”. Nunca mejor dicho lo que nos espera allí.


Las sensaciones al llegar por primera vez al lugar del crimen no son malas, pero voy más asfixiado de lo que tenía previsto. A la hora de planificar la carrera obviamente no tenía en cuenta la cantidad de giros, pequeñas subidas, bajadas que te dejan las piernas marcadas antes ya de emprender por primera vez esa larga subida. Es esa realidad dura y pura del recorrido que me hace recordar todo aquello que el subconsciente intentaba reprimir desde la última vez que tuvo que cargar esa cruz. Afortunadamente no son sobrehumanos tampoco los que me acompañan en la cuesta. Subimos despacito despacito. Intento no forzar y reservarme algo para llegar con un mínimo de frescura arriba. A pesar de esa estrategia reservón consigo recortarles metro tras metro a Ali y a su compañero de equipo Luis.


Al entrar al parque su ventaja de 20 metros del principio de la rampa se ha quedado en nada. También ha conseguido recortar distancias Said Abdelkader, así que atravesamos el parque colocados en una fila Ali, Said, Luis y yo a un ritmo de 3’50 aproximadamente. A ratos dudo si hago bien reteniéndome un poquito, no tengo claro si los demás no pueden o no quieren más. Pero decido esperar hasta la pequeña subida al campo de fútbol para abandonar mi rol pasivo y mandar un primer aviso. En esa subida meto una marcha más, se queda Luis y por un momento también Ali. Me siguen Said y Juan Antonio de Trisport que nos ha alcanzado en el tramo llano posterior al parque.


Pero cambia totalmente el panorama en la bajada. Nadie de los demás baja especialmente bien, menos Ali que en cuestión de nada recupera los metros perdidos y se nos va poco a poco. Al pasar por meta ya nos saca más de 5 segundos, una ventaja que en el laberinto de los callejones incluso parece aumentarse. Sólo en las rectas mantenemos contacto visual con él. La situación se complica aún más cuando Juan Antonio se anima y salta del grupo. Imposible seguirle. Mi única esperanza es que pinche Ali y realmente consigo acercarme a él poco a poco. A 5 giros de la rampa le estoy pisando los talones.


Ahora empieza la especulación: Quién se lanza al ataque? Cómo va a reaccionar el otro? Me decanto por la Calle del Calvario como escenario para el duelo. Allí es donde pienso retarle. No le he visto subir excesivamente bien en la primera vuelta y creo tener suficiente fuerza para hacer al menos una subida decente. Después de pocos metros consigo pasarle, incluso recortar distancia con Juan Antonio que un minuto antes estaba todavía a años luz de mí y de repente le tengo a un tiro. Corono a pocos metros detrás de él y en la bajada llego a su altura.


Allí es donde cometo un error infantil: le paso antes de entrar en la recta final para no tener que coger la curva por el exterior (en vez de esperar y sorprenderle de atrás con un sprint infernal). Él reacciona en seguida y se pone a sprintar a buena velocidad, rápidamente me saca un metro y medio. No me doy por vencido y le alcanzo otra vez. Corremos codo a codo, pero con la sensación de ya haber complido sprinto con poca convicción y en consecuencia no consigo activar mi velocidad máxima. En la línea de meta me quedo a 10cm del podio. Al final 12 de la general y 4º de mi categoría.


Pero el sabor agridulce del final de la llegada no quita nada a la estupenda carrera que he hecho en total. Quién me diría hace un año que al final sería capaz de dar un salto de más de 30 puestos en la clasificación general y de quedarme a las puertas del Top Ten? Qué me podría hacer pensar hace seis meses que al final de la temporada competiría de tú a tú con atletas contrastados de la talla de un Ali Beye o de un David Díaz? Sí al principio de la temporada cross eran todavía auténticos galácticos para mí!!! Ha sido toda una experiencia, fruto de unos entrenamientos todavía más duros que los anteriores.


La “culpa” de mi progreso la tiene en gran parte el mismo David Díaz. A él por superarme todavía a nivel de sacrificio y mentalidad luchadora, a mi compañero de los mil y un piques, Miguel Ángel, a Pedro por poner ese puntito más (y luego quejarse de la dureza y exigencia de las sesiones), a Carlos por negarse categóricamente a correr por encima de 5’, a Toni y Darío por darnos a todos el ejemplo a seguir, a Chani, Román, Jesús y Antonio por ser los compañeros estupendos que son, a Rosa por los constantes regaños (“has estirado ya?!?”), a Pedrito por su sonrisa, su constancia y afán de superación, a Paqui por saber llevar con dignidad el hecho de coincidir en todos los entrenos con unos campeones y ella haberse quedado sin trofeo en Córdoba (“se le ha subido totalmente lo del premio!!!”), a María José, Antonia y todos los demás integrantes del Club Atletismo Cártama por poder formar parte de ese club magnífico, poder recorrer con ellos esos carriles, cuestas y carreteras y por enseñarme lo que se puede conseguir con constancia y esfuerzo. A ellos se lo debo todo.



Me sabe mal tener que dejar a esa gran familia que es mucho más que un club de atletismo. Igual que el Club Primeguis que son los responsables de que me he vuelto a enganchar al mundo del atletismo. 25 años después. A ellos también les debo muchísimo. Gracias a Diego y Jesús por hacerlo todo posible y dar una plataforma al espíritu luchador pero siempre de compañerismo. Gracias a María del Mar, Alfonso, Oskar, los dos Davids, Jesús, Juan, Arturo, Fernando, Tere, Mayte y todos los demás por poner ese colorido especial en las carreras. Gracias en especial a Antonio y Javi por vuestro apoyo durante todo ese tiempo. 


Sabéis que en Alemania tenéis a un amigo. Pero no os hagáis falsas ilusiones jeje No os vais a liberar de mí!!! Volveré!! Para las carreras estrella y para dar más caña todavía!!! Eso no ha hecho nada más que empezar.

Un abrazo a todos!!!

miércoles, 23 de mayo de 2012

Ekiden Córdoba




Vaya sábado que pasamos con la familia del CA Cártama en Córdoba. La carrera casi fue lo de menos porque menudo viaje en autobús (como los profesionales!!) y festín con carpa y merienda que tuvimos allí. Muy rara la sensación de tener que esperar tu turno. No estás corriendo, pero a partir del pistolazo ya no consigues calmar los nervios porque es como si estuvieses corriendo tú mismo y no solamente un compañero de tu equipo.



El recorrido realmente fue exigente. Bonito, divertido pero muy exigente. De hecho fue una mezcla entre un cross y una carrera urbana. Muchos tramos con chinos, giros de 180 grados (hubo un tramo con más zigzag que la mayoría de los circuitos en el provincial de cross), tramos bastante largos de tarima de madera, subidas, bajadas, pero también rectas largas sobre asfalta. En total un recorrido que te cortaba totalmente el ritmo, y más todavía por el viento, hacía muchísimo aire.  


Salí último y no sabía muy bien por qué puesto íbamos. David había dejado a nuestro equipo en el 4º puesto con un ritmo de 3'50, increíble en ese circuito tan machacón!! Las dos mujeres lucharon como leonas e hicieron sus algo más de 5k a 4'30, igual que Chani sus 10,5k. Cuando me tocó a mí no sabía muy bien por dónde íbamos. Pero en la salida me fijé en uno de un equipo mixto que salió 53 seg delante mía. Así que sabía que para recuperar puestos tenía que alcanzarle por lo menos a éste. Empecé a buen ritmo, con la sensación de ir reservando, pero realmente creo que iba muy rápido. Sabía que era cuestión de ir recortando poco a poco, y que quedaba mucho trayecto todavía pero iba con bastante ansiedad por alcanzarlo cuanto antes.


Después de superar por primera vez las rampas en el Puente Romano sabía que ya le había recortado mucho, pero en un giro donde te cruzabas con toda la gente que llevabas detrás de repente ví a uno de un equipo mixto a poca distancia de mí, un corredor del Castillo de Carcabuey y además apretando fuerte. Así que no me quedó mucho tiempo para reaccionar. No había contado con eso! Sabía que a ese ritmo me iba a alcanzar en cuestión de nada y que probablemente tampoco podría seguirle. Alcanzar al que tenía delante era algo factible, pero a la vez ya me había costado tanto esfuerzo que no me ví capaz de ponerle más resistencia al que venía de átras. Intenté recuperarme algo mientras se estaba acercando, y cuando me adelantó cambié de ritmo y me pegué a él pero después de un km se me iba poco a poco



Hasta entonces ya habíamos casi terminado la primera vuelta y tenía mi objetivo del principio a un tiro, el corredor de Ofisur que había salido a casi un minuto delante mía. En las primeras curvas de la segunda vuelta le adelanté, pero se pegó y parecía que no había manera de soltarlo. Todo el tramo recto por el río, luchando contra el viento lo tenía a mis espaldas, chupando rueda. Ahora había que utilizar la cabeza: "Déjale pensar que él que se está reservando es él, pero tú mientras tanto guárdate algo. En un tramo difícil ataca y cuando le saques 15-20m seguramente se viene abajo y se irá incrementando la distancia cada vez más". Y así fue. En un zigzag antes de llegar al Puente Romano me vino de maravilla un corredor doblado porque conseguí meter mi cuerpo delante del suyo justo antes de la primera curva, pero a mi perseguidor le costó más adelantarle y ya perdió 4-5m hasta llegar a la rampa del Puente Romano. Allí metí el turbo y subí a plato fijo sin bajar ni un pelín el ritmo, incluso lo incrementé en la segunda parte de la rampa. Arriba ya nos separaban 15-20m. Una ventaja que después iba aumentando poco a poco



Me encontraba bien, pero él del Castillo de Carcabuey ya estaba muy lejos, a ratos tenía la sensación de poder recortar, para acto seguido darme cuenta de que no había manera de acercarme. Desde atrás tampoco se estaba animando nadie, así que me relajé. La única tarea que me quedaba era ir recogiendo corredores de otros equipos mixtos. Pero no sabía si ya iban doblados o si adelantándoles realmente iba mejorando puestos. Al menos fue un aliciente para no desconectar del todo. Al final terminé a un ritmo do de 3'52 en ese circuito muy difícil, con muchos cambios de ritmos. Fue la primera carrera en la que hasta la fecha he levantado los brazos al llegar a meta (por si acaso había que celebrar algo ...).
Al final cayó un trofeo por el quinto puesto en equipos mixtos (de 31 equipos mixtos en total, había premio para los 6 primeros de cada categoría). Quedamos 43 de la general (de 137 equipos que terminaron en total). El otro equipo mixto de Cártama quedó 49 de la general (7º de los mixtos). El equipo "A" con los galácticos terminó 9º de la general. 
Más que por la buena carrera a nivel individual me alegré por el triunfo en equipo y en especial por Chani y por Rosa. Por sus respectivas molestias los dos no pueden o no podían entrenar de la forma que realmente querrían. Aún así no esconderse, ponerse a disposición del equipo, correr de la mejor forma que puedan (y sin lamentarse en ningún momento de no poder alcanzar su máximo nivel) tiene un enorme mérito. Ellos y María José que también hizo un carrerón son los verdaderos artífices de ese triunfo a nivel de equipo.

lunes, 16 de abril de 2012

Puebla de Cazalla

Cómo conseguir dos objetivos de la temporada en una sola carrera? Apuntarse a la Carrera Morisca de la Puebla de Cazalla (10.000m), cumplir en la primera mitad el objetivo de temporada para los 5.000 (19min) y en la distancia total el objetivo para los 10.000 (40min). Super fácil, ¿verdad?


Para mi debut con la camiseta del Atletismo Cártama no tenía las mejores sensaciones. Después de tres salvajadas en tan sólo cuatro días llegué con las piernas super cargadas al último entrenamiento del viernes donde encima tres otros salvajes (Miguel Ángel, Jesús, Pedro) no me dejaron rodar tranquilamente. Ya nos pusimos a 4’30 en el primer kilómetro (sin calentamiento previo), el segundo a 4’ … y después de otros 3 kilómetros dije “Basta ya!” Bajé el ritmo, pero las piernas estaban ya super cargadas, los isquios me molestaban, sobre todo en las bajadas, y la verdad que tenía pocas esperanzas para hacer una competición en condiciones el domingo.

Pero en la carrera para mi gran sorpresa las piernas respondían más o menos bien. No estaban al 100%, pero sí dispuestos a rendir a un buen nivel. El circuito, dos vueltas de 5km por las calles del pueblo, con algún que otro repechito, varios giros de 90 grados, pero en total bastante llano y apto para sacar buenos tiempos.

Nada más tomar la salida ya me doy cuenta de que voy con más movilidad en las piernas de la que me esperaba. Rápidamente encuentro mi velocidad crucero y voy relativamente cómodo. Me extraña que David todavía no haya llegado a mi altura. Salió de unas filas más atrás y contaba con su presencia ya después de unos 200 metros. Pero la media de 3’30 en el primer kilómetro hace que se retrase algo su aparición. Hasta entonces ya he bajado un poco el ritmo, porque un 10.000 es para mí como para otros una media: hay que dosificar y pensar en lo que queda todavía por delante. Por fin aparece David después de 1,5km. Pero me dura poco su compañía, ya que al poco tiempo de pasarme empieza ya con sus típicos jueguecitos de acelerar y aflojar, algo con lo que ya me solía sacar de punto en los cross, y pienso “Paso! Voy a mi bola!” Poco a poco me va sacando metros. Al final me va a sacar 50 segundos, 5 por km.


La carrera realmente es bonita. Pasamos por muchas zonas distintas, sorprende la cantidad de gente que hay animando. Unos delante de su casa, en cualquier calle del recorrido, otros en la zona de la plaza central por donde pasamos en total 4 veces. Alucinante como las piernas empiezan a correr por sí solas cuando anima tanta gente! Cruzo la primera vez la línea de meta después de 18’52. Objetivo número uno de esta temporada conseguido: bajar de los 19’ en los 5000 (aunque no figure en ninguna clasificación oficial). Pero la carrera sigue y ya empiezo a notar como me cuesta mantener el ritmo de 3’45. Son sobre todo las piernas que me piden bajar ligeramente el ritmo, más bien como medida preventiva, para no entrar en apuros en los últimos kilómetros.

Me he quedado un poco en tierra de nadie, ya que hay una distancia de unos 40m con los que van delante y también unos 20-30m con los de atrás. Pero gracias a dios me encuentro rodeado de 3 corredores que llevan ya unos 500m corriendo más o menos a mi altura. Dos locales del Antorcha Puebla de Cazalla que iban delante pero poco a poco han ido cediendo y un veterano de Filipides que venía de atrás igual que yo. Juntos formamos un cuarteto de los que me gustan a mí. A veces tira uno, a veces otro, después de cada giro hay que recomponer el grupo porque siempre parece que el primero saca una ventaja ya casi decisiva sobre los demás, pero no dejamos escapar a nadie. Todos tenemos la misma intención: bajar lo menos posible el ritmo y para eso nos sirve de maravilla ese trabajo en equipo. Poco a poco voy perfilando una estrategia algo rata: dejar que tiren los demás, ahorrar energías y no entrar más en ese juego de “a ver quién es capaz de entrar primero en la siguiente recta”, pero a la vez estar muy atento a posibles movimientos (sobre todo en la zona de adoquines donde todo el mundo intenta subir a la acera, bajar, atajar etc.), aprovecharme de la ventaja de ir al lado de dos locales a los que parece que les conoce y les anima todo el pueblo (no veas qué empujón te dan esos ánimos también a ti aunque no te llames Juan o Carlos), aguantar así al menos hasta el kilómetro 8 y como muy tarde atacar en el kilómetro 9 y sorprender a mis rivales.


Funciona de maravilla el plan hasta el kilómetro 8,5, pero allí, poco antes de subir una pequeña rampa, se nos escapa uno de los dos locales. En 4 giros seguidos en muy poco tiempo, entre árboles y adoquines, rápidamente nos saca unos metros. Voy último del grupo, así que lo tengo más difícil todavía para llegar. Pero no hay que perder tiempo ya que ha aumentado el ritmo notablemente. Todavía no quería apretar en esa rampa que tenemos que subir después de pasar por un arco, pero no queda remedio. Noto que he gestionado bien los esfuerzos en los últimos 3 kilómetros y que las piernas siguen bastante frescas. Consigo deshacerme de los otros dos rivales con bastante facilidad y mantener la distancia con el escapado en unos 15m. Pero a falta de un kilómetro aparecen nuevas amenazas. Uno de los corredores (del Ohmio Arahal) a los que hemos recogido en los últimos kilómetros resucita y empieza a volar. También de repente me adelanta un corredor moronense del Arunci, incluso llega hasta la altura de un compañero de su club, unos 20m delante mía. Qué feo se está poniendo esto!!!

Pero gracias a dios el chispazo del Ohmio sólo ha sido algo momentáneo, el último kilómetro se le está haciendo más largo de lo esperado. A medida que él cede yo soy capaz de recuperar, engancharme a él y utilizarlo como “puente” para llegar a los dos del Morón, incluso posiblemente al escapado local del Antorcha, pero eso habrá que verlo sobre la marcha. El ritmo a falta de unos 400m es bastante alto ya, probablemente unos 3’30-3’35. Sólo queda una última rotonda, un pequeño repechito, la última curva y la recta final. Llevo el Ohmio a mi rueda agarrándose y intentando que no se le vaya, pero en el repecho meto todo lo que tengo y consigo sacarle unos metros decisivos. Ahora tengo a los del Morón a pocos metros, están llegando a la última curva ya. Si quiero adelantarles me obligan a hacerlo por el exterior de la curva, pero con el KERS que he metido consigo adelantarles también con bastante facilidad. Sólo queda el local del Antorcha pero ni una velocidad punta de 25km/h es suficiente para alcanzarlo. Entramos con el mismo tiempo, pero me falta un metro y medio.

Al final un tiempo oficial de 38’28, puesto 43 de 392, y muy contento tanto por el resultado final como por como se ha ido desarrollando la carrera. He sabido regular bien, aguantar y apretar cuando precisaba, todo en su momento. Pero la mayor recompensa después del esfuerzo son los platos de potaje, el gazpachito y las bebidas a los que el ayuntamiento nos invita a los 400 participantes y todos los acompañantes en la Caseta Municipal. Espectacular final de una carrera memorable e inmejorable. Y a partir de ahora a pensar en nuevos retos.

Por cierto, en la clasificación masculina interna del Atletismo Cártama quedé 4º de 5. Detrás de los dos galácticos, Darío (8º a 3’24) y Toni (16 a 3’32), un David muy peleón (32 a 3’45), y (todavía) por delante de un Pedro cada vez más fuerte (66 a 4’00). Vaya nivelazo!!  

jueves, 1 de marzo de 2012

Subida a Nagüeles

Llevaba un año esperando que llegase ese día. Pocas carreras de la temporada pasada (que fue mi primera en lo del atletismo popular) me gustaron tanto como la de Nagüeles. Una carrera peculiar que pasa totalmente desapercibida por parte de los marbellís. Empieza con una primera parte que en su mayoría transcurre en llano (aunque allí también ya se cuela alguna que otra cuesta importante), para terminar con un ascenso constante de 3km exigentes hasta la cantera de Nagüeles, con unas últimas rampas que después del esfuerzo realizado en los 6km anteriores sacan a cualquier corredor de su punto.

La estrategia la tenía muy clara: ir con los 30 primeros en el llano, o sea a buena velocidad pero a la vez intentar gastar sólo las mínimas fuerzas posibles sobre todo en los repechos. Tomarme un pequeño descansito en la primera rampa después del puente, relarjar sobre todo la cabeza y convencerme a mí mismo de que una vez superada la rampa y pasada la primera rotonda darían comienzo a una carrera nueva. Sabía que durante ese minuto habría que tener paciencia y que me tendría que retener mucho. Si en ese tramo hasta superar el primer escalón de la subida me adelantase algún que otro corredor no importaba porque sabía que el precio por esa pequeña demostración de fuerza lo pagarían muy caro en lo que nos esperaba todavía. Después era simplemente cuestión de mentalizarse para un esfuerzo continuo de 13-14min, empezar la subida a buen ritmo pero siempre con algo de margen y la idea de ir de menos a más, no sobrecargar las piernas y regular bien. Y a defenderme como sea en las últimas rampas.

Después de calentar lo justo con Juan y con Mami (que llega todavía más justo) tomo la salida sin problemas. Voy bien colocado y el ritmo en el falso llano de la feria me parece muy llevadero. Pasados los primeros 500m me pongo a contar por primera vez y tengo a unos 19-20 corredores delante. Subimos el primer repecho para desembocar en la Circunvalación y ya se nota como se va estirando el grupo. A mitad de la Circunvalación sigo por el puesto 20 con muy buenas sensaciones, a un ritmo exigente, pero con mucha cautela en los repechos y corriendo de la forma más económica posible en el llano. Tengo a Ali Beye a unos 20 seg delante, exactamente lo que tenía previsto. Miguel Martín corre a mi altura, e Ismael del San Pedro a unos 20m delante mía. Así que voy en muy buena compañía ya que son chicos que garantizan un ritmo exigente en el llano.

Pasamos por debajo del puente y veo a Ali ya meterse en la cuesta. Me saca unos 35 seg, algo menos de lo previsto. Ahora es cuestión de tomarse un pequeña respiro. Comienza la subida y hago como si no formase parte de esa carrera. No entro “a plato fijo” (como suele decir Correcaminos), bajo la velocidad mucho más que los a mi alrededor que intentan “comerse” la cuesta. Así que en esos 150m me adelantan dos corredores. Pasamos la rotonda y suaviza la pendiente, incluso bajamos unos metros. Ahora acercándonos a la Clínica Buchinger empieza la subida de verdad. Sólo 300m después de pasar la rotonda consigo recuperar los dos puestos que había perdido durante mi “descanso” sin mayor esfuerzo. Voy sorprendentemente cómodo, noto las piernas frescas y dispuestas a rendir al máximo.

Miro al reloj y sé que me esperan todavía 12-13min durísimos. Pero voy muy bien arropado por Juan Carlos del San Pedro que me acompaña desde el km 3 y que sube a muy buen ritmo para arriba. Me ha sacado unos metros durante mi “descansito” pero con más frescura en las piernas consigo reengancharme a él pasada la Clínica Buchinger Los de atrás se escuchan de cada vez más lejos. En nuestro caminos hacía arriba vamos recogiendo corredores, uno por uno, no muchos, pero lo justo para no centrarnos exclusivamente en esas rectas largas que sólo te desmoralizan. Así conseguimos distraer algo la cabeza.  

Llegamos a la altura del Parque Nagüeles, sólo queda el último tramo con unas cuestas tremendas, inhumanas. Hasta aquí todo ha ido muy bien, pero empiezo a notar el cansancio en las piernes y también empiezo a desear que eso termine ya. Mientras tanto la labor constante de mi liebre durante los últimos dos kilómetros ha hecho que nos hayamos acercado bastante a 3 corredores. Formamos casi un grupo de 5 corredores estirados en una fila de unos 25m, encabezado por Ali Beye y cerrado por mi modesta persona. Pero por mucho que me empeñe las piernas ya no dan para más, no consigo acercarme ni un milímetro más a Ali aunque veo que no lo está pasando demasiado bien. Ahora sólo es cuestión de fuerza de voluntad ya que fuerza física a estas alturas ya no nos queda a ninguno. Después de las primeras rampas las distancias otra vez se van incrementando más. Intento agarrarme como sea con uñas y dientes a Juan Carlos para por lo menos no perder el contacto con él. Es la pura fuerza de voluntad que hace que no se me vaya, aunque a ratos tengo la sensación de quedarme.


3 de los 5 llegamos a la recta final con una distancia de solo 10 metros, pero ya ni disputamos los puestos. Lo que hasta aquí se ha conseguido ha sido mérito de cada uno, fruto de un sufrimiento tremendo. Nos hemos puesto a prueba el uno al otro en estas últimas rampas, hasta límite absoluto de nuestras fuerzas. Si has sabido defender tu tipo en esas rampas, pese a unos últimos intentos de ataque de tus rivales, es porque te lo mereces. Aunque tuviese más fuerzas y más ganas sería como hacer trampa si en esos últimos metros llanos intentase quitarle el puesto a unos de los demás y a Juan Carlos ni mucho menos (aparte de que físicamente ya no soy capaz). Pasamos la línea de meta, nos damos las manos, muy agradecidos el uno al otro y así también nos lo decimos: yo a Juan Carlos por su labor generosa a lo largo de toda la subida, y él a mí por apretarle y hacer que sacase lo máximo de si mismo.

Al final quedo 16 de la general, 6º de todos los veterano y 2º de mi categoría. Sólo unos 15 segundos detrás del ganador de mi categoría, Ali Beye. Al poco tiempo también entra Juan que ocupa un estupendo puesto 24 y Mami que esta vez no sube al podio. Esta vez me toca a mí, porque esta carrera la han hecho para mí. ;)

lunes, 19 de diciembre de 2011

Un cross poco cross


Amenazaban la mañana y las previsiones con bastante frío. Aunque para la hora de la carrera el día al final se presentó desde su cara más amable. Hacía sol y una temperatura estupenda para correr, una ligera brisa, pero en general muy buenas condiciones, realmente agradables casi ideales para practicar deporte.

Algarrobo es el circuito menos “cross” de los que he corrido hasta ahora: muy llano, sólo una zona de 500m con unos guijarros aptos para romperte los tobillos (1ª parte) y unos chinos para hacer derrape (2ª parte). Pero todo muy factible. El resto asfalto y/o camino de tierra que van en paraleo, donde podías elegir cual de los dos preferías. Giros hubo casi ninguno, sólo dos de 90 grados justamente en el cambio de superficie dentro de la zona que más a un cross se parecía. El resto rectas largas e interminables. En total, un circuito que beneficiaba claramente a los que quieren correr a toda leche y encontrarse con la menor dificultad técnica posible.

Después de un calentamiento extenso llego a la salida donde me entero literalmente a última hora, tan sólo 5 segundos antes del pistolazo que han modificado el recorrido y que nos ahorramos una vuelta pequeña (menos mal saberlo antes …). La “operación salida” esta vez transcurre con normalidad, sin grandes incidencias, mucho menos codazos y nerviosismo que en otras ocasiones, entre otras cosas porque no me meto en el lío. Me lo estoy tomando con más calma y no me importa perder el tren hacia adelante ya en los primeros 300m. Tengo la idea de repetir mi estrategia de Archidona, o sea: pegarme a uno o varios corredores experimentados pero rápidos, e intentar meter el turbo en la última vuelta (por si el motor entonces todavía tiene capacidad de acelerar el ritmo).



Nada más entrar en la zona “rústica” del circuito ya se empieza a formar un grupito ilustre alrededor de dos corredores del Playas de Málaga (Manuel y Jesús), Marcos (Trimarbella), Juan Manuel (Km1 Ronda), Miguel (Ciudad Marbella) y Paco Delgado (Atl. Málaga), aunque los 2 últimos se cansan ya muy pronto de un ritmo impuesto por los demás y después de media vuelta deciden saltar del grupo. Media vuelta más adelante Juan Manuel también se lanza al vacío y se nos va poco a poco. En cada una de esas situaciones se me pasa por la cabeza seguirles, pero prefiero de momento ir al ritmo que están imponiendo las dos liebres del grupo y que me parece lo suficientemente exigente para marcar un buen tiempo. Si voy más rápido (aunque sólo sea un pelín más rápido) seguro que me faltarán fuerzas en la última vuelta. Lo que quiero evitar es terminar pidiendo la hora porque a pesar de la ventaja momentánea a fin de cuentas significa una pérdida en términos de tiempo y puestos. De eso he tenido más que suficientes ocasiones en las últimas carreras para comprobarlo. Uno a pesar de la edad no pierde la capacidad de aprender …


Correr en grupo significa continuidad, y eso es lo que busco. Pero es una estrategia muy poco habitual en carreras de cross que suelen ser acidentadas y donde cada uno suele tener un ritmo y una dinámica en carrera distinta a la de los demás. Por tanto llama bastante la atención que a mitad de carrera sigamos todavía en el grupito: en primera fila Manuel (Playas de Málaga) y Marcos (Trimarbella) que van marcando el ritmo, detrás Jesús (Playas de Málaga) y yo que dejamos hacer el trabajo a los demás. Al mismo Bodo que está observando la carrera le escucho comentar “Y ese grupito …??” Al finalizar la segunda vuelta alcanzamos a Miguel. Se acabó su aventura gracias a la continuidad del trabajo de las dos liebres. Al adelantarle le pego un fuerte “Venga!! Vamos!!” al oído. Lo intenta unos metros pero al final ya no sabrá mantener nuestro ritmo.


Al principio de la última vuelta se descuelga también del grupo Jesús. Sólo quedamos tres. Noto que tampoco voy demasiado fino. Mi plan de apretar algo más en la última vuelta de momento lo tengo que poner aparte. Bastante tengo ya con aguantar el ritmo de las liebres, así que decido seguir en segunda fila y esperar mi oportunidad en el sprint final. Al salir de la zona de los chinos la situación se complica aún más. Vamos a muy buen ritmo y van cayendo varios juveniles que recogemos uno tras uno. Pero son muy peligrosos esos adelantemientos porque con otros corredores en medio es todavía más difícil seguir en contacto. Cada vez me cuesta más mantener el ritmo de las dos liebres que ahora ya no van tan unidos como antes y cada uno intenta imponerse al otro. Esta es la hora de la verdad!! Ahora hay que sacar el cuchillo y agarrarse a ellos con uñas y dientes! Quién caiga ahora se va a quedar atrás definitivamente. No sé cómo lo hago, pero al final consigo que no se me escapen. Encima a falta de 400m para mi gran sorpresa empieza a aflojar Marcos que 200m antes parecía todavía el más fuerte de los tres. Rápidamente se queda atrás y va aumentando la distancia.


Sólo quedan Manuel y yo al entrar en la recta final, a falta de unos 200m aproximadamente. Es suficiente distancia tanto para optar por una estrategia desde lejos como para poder reaccionar en los 30-50m finales. Además tengo la ventaja estratégica de ir “a rueda de” Manuel. Así que es él quien tiene que actuar, yo me puedo permitir el lujo de limitarme a reaccionar. A 150m de meta aumenta el ritmo de forma notable. Supongo que será su velocidad final aunque me quedo con la duda si será capaz de subirla aún más en los últimos metros. Pero no hay que perder tiempo ahora. Este es el momento para reaccionar!! Opto por un sprint medio largo y rápìdamente consigo pasarle y ganar metros. Aunque se convirtiera en Usain Bolt, dificilmente me alcanzaría en los metros restantes. Incluso casi le pillo todavía a un jóven corredor del Triatlón Añoreta. Después de entrar en meta nos damos las gracias y nos felicitamos todos los que hemos formado parte de ese grupito estupendo, improvisado sobre la marcha, tan poco habitual en carreras cortas y encima de cross. Ha sido una experiencia fantástica y eso para mí es deporte: colaborar, competir, entre todos sacar lo mejor de cada uno y después darse las manos y reírse juntos.


El buen sabor de boca por el desenlace feliz se multiplica todavía al conocer los resultados finales. Puesto 33 de 78 con un tiempo de 17’02. La organización da como distancia oficial 5.150m que significaría una media de 3’18. Ni de coña! Algunos corredores hablan después de 4.600m medidos con GPS lo que correspondería a un ritmo de 3’42. Con eso ya nos acercamos bastante más a la realidad. Sea como sea, al final muy contento tanto por la carrera como por el resultado. ¿Se puede mejorar todavía? Claro que sí. Para ello está 2012. Felices fiestas a tod@s l@s Primeguis, a los compañeros y rivales de las carreras, en especial la sección Tolox Corre/Ciudad Marbella. A ver cuándo os aclaráis para qué club corréis!! Es que yo al menos no me entero …

Fotos cortesía de atletismoperote.blogspot.com, clubatletismocartama.blogspot.com y atletismocarranque.com

martes, 8 de noviembre de 2011

Pizzero enganchado

¿Para qué uno hace una “pretemporada” de 18 semanas, se mete primero en montañas, después hace series en cuestas y escaleras, todo acompañado por ejercicios de pesas, para finalmente recorrer la playa de la Cala y hartarse de arena y zonas técnicas? La respuesta es: para preparar a conciencia lo que para muchos es una buenísima oportunidad para ir cogiendo fuerza y forma, para mi es el objetivo principal de este año: el circuito cross.

No sabía exactamente que me esperaba porque nunca antes había corrido un cross. Por tanto la curiosidad y la expectación al llegar al primer escenario de la temporada cross (Achidona) era máxima. Las primeras dudas se disiparon nada más comprobar el estado del circuito. El resultado de la inspección que hicimos Alfonso y yo: imposible correr a un ritmo de 3’45. Hasta gente con registros de 3’30 y más rápidos el año anterior en el mismo sitio al final no consiguieron bajar de los 4’. Las lluvias de los últimos días habían dejado la tierra demasiado reblandecida. En algunos tramos (el más largo de ellos tenía unos 150m) el suelo se te iba hundiendo totalmente al pisarlo, como si de una masa para una pizza gigantesca se tratase y como pizzeros se habían inscrito unos 100 corredores veteranos y juveniles para trabajar bien con sus pies la masa y dejarla bien preparada para las posteriores carreras.


Después de otro calentamiento ajetreado arranca por fin la carrera. He salido un pelín demasiado atrás, y con lo estrecha que se está haciendo la carrera por las cintas en ambos lados y los obstáculos (alcantarillados que están saliendo medio metro, baches, cambios de dirección etc.) que con tanta gente a tu alrededor se te presentan de un segundo a otro se me hace muy complicado ganar puestos. Después de 300m, dos giros brutales y una primera entrada en acción de los pizzeros por fin se levanta la nube de humo y chispas que ha provocado tanta artillería y tanta polvora en el inicio de la carrera. Me doy cuenta que ya he perdido el tren. Tres de mis cuatro referencias ya se me han ido, ya nos están separando 50-100m y un montón de corredores en medio. La única referencia que me queda es Monti de Álora. Así que decido pegarme y agarrarme a él como pueda. Si va a su ritmo normal es posible que en algún momento me reviente. Pero le noto algo menos explosivo que normalmente, y a mí me viene bien porque este es un terreno nuevo para mí y mejor ir un pelín reservón que ir a tumba abierta desde la primera vuelta.  


Terminamos la primera vuelta. Es un terreno muy muy complicado, en esas condiciones un circuito muy exigente. Pero voy cómodo. El ritmo que está imponiendo Monti es exactamente el mío. Intento centrarme en correr técnicamente bien por muy difícil que sea en algunas zonas. Poco antes de cruzar por primera vez la línea de meta somos testigos del primer espectáculo del día. Justamente delante de nosotros tropieza y se va al suelo un corredor, dándose una vuelta y media en el barro. “Qué chungo es eso!!” pienso. Media vuelta más adelante otra vez bandera amarilla. En plena zona de barro denso de repente se da la vuelta un chaval y viene hacia nosotros. Un kamikaze!!! Qué ha pasado??? Se le ha quedado clavada una zapatilla en el barro, ha seguido corriendo unos metros con sólo una zapatilla y se ha dado la vuelta para ir a buscar y sacar la otra del barro. “Jolines – pienso – en qué te has metido aquí?!? Con lo tranquilito que se puede correr en el paseo marítimo de la Cala. Y tú aquí con un frío que pela, ni 5 metros seguidos que puedes correr en condiciones y encima ahora se están poniendo de acuerdo para hacerte reír y complicártelo aún más …”


Hacía el final de la tercera vuelta la constancia de Monti da sus primeros frutos. Nos hemos acercado bastante a Ismael de San Pedro que empezó como una moto, me sacó casi 30 segundos después de la primera vuelta y ahora lo está pagando. Poco después de cruzar por tercera vez la línea de meta le alcazamos y volvemos a la carga. A ratos me cuesta mantener el ritmo de Monti. Corre muy constante, pero se le nota que la cabeza quiere más y las piernas no responden. A veces intenta echarle algo más para después darse cuenta que hoy no es su día y que el cuerpo no da para más. Así que tengo que estar muy atento por si en algún momento a la moto se le acaba la gasolina y se convierte en un freno para mí.

Eso pasa en la última vuelta, a falta de un kilómetro. Por primera vez me pongo a la altura de Monti, le adelanto despacito, casi de forma tímida. Me falta todavía la determinación, queda bastante hasta la meta. Pero noto como él se viene abajo, así que ese es el momento. Meto la quinta marcha e intento volar como pueda sobre la parte más chunga de todo el circuito. Antes del último giro de 180 grados veo de repente que tengo a un tiro a José Miguel del Ciudad de Marbella, mi tercera referencia. Va listo y le adelanto con facilidad aunque se pica y me dará guerra hasta la línea de meta. Para eso estamos los rivales, para dar vida a los que prácticamente ya no la tienen. El pique le ha reanimado. Entre su compañero de equipo Miguel, él y yo vamos recogiendo cadáveres en los 300m que quedan hasta la meta. Una bonita lucha hasta llegar por fin: primero Miguel, después yo y tercero del grupito José Miguel.
 
Al final acabo 42 de 96, pero la posición y el tiempo tienen menor relevancia. Lo que importa es que he conseguido hacer la carrera perfecta. Ha sido una experiencia tremenda, brutal (como diría Guardiola, en este caso sí pega la palabra) el primer encuentro con el mundo del cross. A pesar de su brutalidad, o igual por ella y su carácter salvaje una sola rendezvous ha sido suficiente para engancharme a mi nuevo amor. He encontrado mi media naranja y no voy a permitir que nadie nos separe (espero que eso no lea mi novia).


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